1. El tren no se atrasó. Quizás llegó a tiempo pero yo ya no lo estaba esperando.

    Estuve en la estación por varios días, inviernos y veranos completos a la espera. Veía al horizonte a mi izquierda tratando de imaginar la silueta del tren apresurándose, pero ni mi imaginación podía ayudarme a verte venir.

    El tren no se atrasó. Llegó cuando tenía que llegar.

    Estuve en la estación escribiendo historias bajo la lluvia, que ahora nunca nadie leerá. Veía al horizonte recordando las sonrisas, pero poco a poco las fui olvidando. Ni mi imaginación podía ayudarme a verte sonreír.

    El tren no se atrasó. Yo tomé mi maleta llena de recuerdos, que ahora dudo que sucedieron, y me fui. En el momento en que salí de la estación, el tren llegó y tú estabas en él. 

    El tren no se atrasó. El tren esperaba a que yo me fuera para llegar a la estación, porque él sabía más que yo. Comprendía que no era el tren al que yo debía subir. 

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    -AD

  2. Anoche me lamentaba de solo haber leído 19 libros este año. Luego una voz en mi mente me dijo “Hay personas que no han leído uno solo” y eso me puso triste. Es como cuando uno se siente mal de tanta comida que tiene y los niños en África no tienen que comer.
    Me compadezco de verdad, de todos los que no han leído nada este año. ¡Qué hambre han de tener!
    AD
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    La euforia, el nerviosismo, los cantos de la afición y las tradiciones de cada estadio. Todo esto viene acompañando a cualquier deporte, claro, pero con este escrito[i] sobre el béisbol busco mostrarles por qué considero a este deporte como el más real, más trascendental y más apasionado.

    El béisbol es ese deporte que muy pocos comprenden. No pretendo decir que yo lo comprendo del todo porque me encuentro muy lejos, sino tengo un mero interés. Es un deporte que muchos han tachado de aburrido debido a sus largas nueve entradas en las que pareciera no suceder mucho. En el béisbol no se trata del tiempo, sino de lo que suceda en cada entrada. Existen muchos seudofanáticos dirán un día que no pueden entender cómo alguien puede interesarse por este deporte y en octubre con la emocionante Serie Mundial comenzarán a vestir los colores del equipo que parece que va a ganar.

    Pero quienes realmente se han tomado el tiempo de aprender y disfrutar este deporte podrán ver que el último adjetivo para describirlo sería aburrido. Es emocionante, es apasionante, es excitante, pero es sobre todo, impresionante.

    Impresionante porque no se sabe que sucederá. Las estadísticas y las cábalas lo rigen, dirigen los estribos y parecieran ser los verdaderos protagonistas al bate. Es en el béisbol que yo, a pesar de ser una persona sumamente racional, me vuelo verdaderamente supersticiosa (a principios de octubre podrán verme con una gorra de los Dodgers de Los Ángeles volteada hacia adentro) y creo que las maldiciones existen. Son las cábalas las que unen a jugadores y fanáticos en la esperanza de ganar un título.

    Las estadísticas son esos números que evolucionan y que van prediciendo qué movimiento vendrá a continuación, qué decisión tomará un lanzador, qué posición tomará un jardinero. Las estadísticas son las que determinan qué tan bueno es verdaderamente un lanzador y qué tantas carreras ha hecho o impulsado un bateador. En un campo de béisbol las matemáticas cobran vida y realizan un bello baile junto a  108 costuras que se van más allá del terreno de juego.

    El béisbol es el único lugar donde las reglas no se tratan de romper, sino se esperan con ansias. Muchas reglas son poco aplicadas porque no siempre se da la oportunidad. Los aficionados se encontrarán cada temporada aprendiendo algo nuevo que hacen que este bello deporte cobre sentido. Porque es en el béisbol donde todo, absolutamente todo, puede suceder.

    Es exactamente por estas reglas, y porque no se puede predecir con certeza que sucederá, que me gusta decir que el béisbol es un juego de inteligentes. No digo que necesitas tener un doctorado para disfrutarlo, pero los managers y coaches necesitan tener ojos y mentes conectadas y una capacidad de razonar, acertar y aplicar de inmediato. El lanzador no puede subir al montículo y tirar la bola como le plazca. Cada movimiento de cualquier jugador tiene una razón de ser, está  seriamente planeada y escrupulosamente trazada, y muchas veces esto se hace en cortos minutos.

    Es en el béisbol donde siempre (o casi siempre) sucederán ciertas cosas (ej. un hit luego de un error). Es en el béisbol donde cualquier situación tiene su propio nombre, incluso cuando cae una pelota en cierto lugar (ej. Texas League). También es en el béisbol donde debes esperar todo un año para ver a tu equipo ganar. No quiero ofender a los aficionados de otro deporte, pero ¿cómo pueden apasionarse de un deporte en el que su equipo tiene más de una oportunidad al año de ganar? Eso sí que es aburrido. En el béisbol no hay varias copas o campeonatos. En el béisbol los treinta equipos juegan todo el año con la esperanza de ganar un único trofeo. Todo el año va dirigido a esto. Se juega por octubre, no por ir recaudando títulos cada mes. Solo existe un título al año y es por esto que es más emocionante y más apasionante ya que solo tienes una oportunidad de demostrar tu lealtad.

    La magnificencia del béisbol se encuentra en su larga historia, grandes jugadores que ahora son leyendas y momentos que nunca volveremos a ver.  Si no lo conoces, no lo practicas o no lo has aprendido a disfrutar, espero que te inspire el pensar que es un deporte que siempre te sorprenderá. Llegarás a ver un partido, luego de un día cansado, y te aseguro que verás algo que no has visto jamás. Una nueva estadística añadiéndose a los cuadros, una regla en acción por primera vez o una jugada que logra lo imposible.

    Abdón Rodríguez Zea dice en su libro ‘Beisbol’ «Nadie puede darse el lujo de decir que sabe mucho de béisbol. Peor aún, nadie puede decir que sabe todo sobre este deporte rey.»[ii]

    Siempre hay algo nuevo que ver en el béisbol.

    -Andrea Dardón
    30 de octubre, 2013.



    [i] Un escrito porque no me atrevo a llamarlo ensayo. Pude escribir un poema para exaltarlo, pero ¡ah! Soy apasionada, pero no poeta.

    [ii] Rodríguez Zea, A. (1982) Beisbol. Guatemala: Producciones de Beisbol.

  4. Llegan las últimas lluvias, como ese anuncio tan esperado.
    Llegan como un grito de libertad.

    Llegan las últimas lluvias lavando el cielo para preparar el camino de cielos despejados y vientos fríos.

    Llegan las últimas lluvias barriendo cualquier rastro de dolor y limpiando las lágrimas que aún quedaron.
    Llegan como tambores de guerra, anunciando una victoria.

    Llegan las últimas lluvias de octubre para dar paso a las nuevas promesas. 

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  5. Estoy saltando por la orilla
    porque una nueva Voz me está invitando
    a dejar todo esto atrás,
    a olvidar que lloré

    Nunca te conté sobre las lágrimas que bajaron por mis mejillas.
    No importa ya, porque al menos tú sonreías

    Aquí es donde empiezo a creer
    que en realidad no había nada malo en mí.
    Hoy es que regreso a sonreír,
    hoy regreso al camino del que me desvié

    Nunca te conté sobre lo mucho que me dolía.
    No importa ya, porque tú ya lo sabías

    Y esta Voz me invita a saltar.
    De alguna manera sé que la caída no me va a decepcionar
    Voy a caer sobre lo que siempre soñé.
    Voy directo y de regreso al amor.

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El Pudín

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